Aptitud o actitud, esa es la cuestión

Nos encontramos ante una nueva realidad tecnológica que ha venido para quedarse. Y que, además, está cambiando todos nuestros esquemas mentales y aprendizajes previos. Ante esta transformación, las profesiones y carreras universitarias se están reinventando. Hasta tal punto que surgen sin parar nuevas ocupaciones que no imaginábamos que iban a llegar: YouTubers, influencers, expertos en ciberseguridad, etc. 

Si algo está claro es que el talento viene con hambre. Las personas jóvenes inician sus caminos laborales con ganas de aprender y actitud. Y si durante años las empresas multinacionales han valorado las aptitudes y formación de los perfiles profesionales, podríamos estar en un momento en que actitud y voluntad pasan por delante del conocimiento y la experiencia. El mundo está cambiando

La actitud es un activo clave a la hora de trabajar. Y la humildad, un valor esencial para aprender. A menudo, un largo recorrido profesional, y los consecuentes egos, no permiten poder aprender y adaptarse a nuevas empresas o metodologías. 

Cuando tratamos con talento senior, topamos con grandes distancias entre exdirectivos y nuevas generaciones de empresarios. No se trata solo de brecha digital, sino de brecha cultural. A veces, toca desaprender y volver a empezar, pero para ello es vital tener la capacidad y modestia para saber adaptarse al cambio y la actitud necesaria para lograrlo. Si no, es imposible amoldarse a las nuevas realidades. Dejar los egos a un lado y tener en mente que los logros pasados no son una garantía que lo pueda justificar todo. Hay que seguir trabajando duro y poner a disposición del grupo y los compañeros la propia visión y conocimiento, sin lecciones ni imposiciones, y dejando excusas al lado. Ser coherente y proactivo, siempre con actitud positiva. Porque aunque no hay edad para el talento, sí que la determinamos con nuestra predisposición. 

Actitud y aptitud, juntas, son un cóctel tremendamente poderoso que, unido al trabajo en equipo y aprendizaje permanente, es una fórmula segura de éxito