El solopreneur toma fuerza

Lo más habitual en España es emprender en equipo. Así lo muestra el Mapa del Emprendimiento 2022, realizado por South Summit, en colaboración con IE University. Concretamente, la mayoría de startups de nuestro país nacen de la mano de un grupo reducido y masculino. El 60% tiene entre dos y tres fundadores, mientras que en un 35% de los casos, las startups presentan más de cuatro miembros fundadores. Además, seis de cada diez están instituidas únicamente por hombres y solo un 6% por mujeres. Únicamente un 35% presentan un equipo de fundadores mixto.

Esta tendencia viene siendo habitual desde hace años. Y aunque sigue siendo el panorama general, el fenómeno del solopreneur, la persona que emprende sola, está cada vez más presente en el escenario de startups españolas. 

 

¿Qué es el solopreneur?

Como comentábamos, un solopreneur es una persona que emprende una idea de negocio en solitario, sin ninguna intención de contratar personal fijo para su negocio. No se trata de un freelance porque tiene ingresos pasivos. Es decir, obtiene beneficios aunque no trabaje, mientras que un freelance solo vive de ingresos activos. Pero tampoco es un entrepreneur porque mientras que este busca hacer crecer una marca que envuelva a un equipo de personas, un solopreneur busca popularidad únicamente con su marca. 

Conocidos también como autónomos 3.0, los solopreneurs son una tendencia originaria de Estados Unidos, que principalmente desarrollan sus negocios en el ámbito digital. Estos cambios de tendencia nos demuestran que el escenario de las startups no para de transformarse. 

 

Cuanto más, mejor 

Otra de las conclusiones a las que llega el Mapa es que el emprendedor en serie sigue siendo una constante del ecosistema emprendedor español. El 62% de las personas que deciden emprender una primera vez en nuestro país, repite. Es decir, acaban fundando más de un proyecto. Esto supone un 2% más que el año pasado, lo que nos dice que, incluso existiendo varios perfiles de emprendedor, la red de startups es en sí misma generadora de talento. Constatamos que la profesionalización y crecimiento del ecosistema de innovación en España es ya un hecho innegable.